Tengo frío, no sé qué coño pasa, si es que no tengo grasa. Me persigue esa puta imagen. Donde me meta ahí está. Este ritmo me está matando, al tumbarme me pincho con mi hueso. Fúmate el macfly entero y disfruta del color rosa. La chica de la tintorería ya me conoce, los lunes ya no me pregunta de qué son las manchas, sólo si me lo pasé bien, yo asiento mientras despido mi pantalón. Es alucinante, se fue a Londres a estudiar y en lo que se está convirtiendo, tengo el mismo presentimiento. Matando horas muertas de compras y luego al subir eres recibida, desde la ducha, con un hasta luego, es así; dos caras, pero, no te preocupes mañana reirás, hoy toca pasarlo mal. Ahora, aquí, mirando el mapa del mundo, es cuando más proyectos me salen. Ya no me caben más posits con lugares a los que ir. Mientras estás conmigo, le das al botón que simula la llamada desconocida y espera un momento. Enloquezco paseándome por la biblioteca con mi libreta de colores. Debajo de esos focos y en la camilla, yo te cuento, tú no, yo quiero saber de ti, tú de mí, me preguntas, te interesas, pero no me cuentas. Esa película a él no le gustará; aunque no le conocemos lo suficiente. Ya verás, dicen que tengo muchos pajaritos en la cabeza.
Es un tópico en estas fechas, aunque también un atópico, para conciliar el sueño recurres a unos guantes untados de cremas. Sin quererlo eres querido. Queda poco tiempo de sequía, anuncian precipitaciones, voy a preparar mi capucha. De nada sirvieron los testamentos; te hiciste el ciego y te olvidaste de todo. Se han cambiado los papeles. No intentes esconder tus manos delatan el estado eruptivo de tu cabeza. La imaginación es tu peor enemigo. Nunca lo he hecho, es una media locura, pero habrá que hacerlo ahora, ya te contaré qué tal los resultados. Me multiplico. Mis predicciones suelen cumplirse. Vuelves a las andadas y dejas de comer; algo no va bien. Estás bastante mal, por eso te duermes en tú portal. Ya te tocaba, hacía tiempo que no lo hacías, te has tirado un jarrón de agua fría por encima de la cabeza, has humedecido todos los papeles y el mantel de la cocina está empapado, pero te hacía falta, te has quedado más a gusto, siempre sueles hacerlo por estas fechas, y la verdad es que no encuentras explicación, aparentemente no te puedes quejar, las cosas te han ido mucho peor. En esos momentos siempre recurres a la misma, y siempre te dices que volverás a hablar con ella en momentos ufanos, no sólo tienes que recurrir a ella cuando la garganta te arde y sabes que vas a estallar por fuera y por dentro, te repites. De aquí para allí, de allí para aquí, más rápido, no paras, no tienes ni un minuto de descanso; no quieres pensar, así eres más feliz. Siempre todo viene por el egoísmo. Unes y creas a miles de grupos, luego desaparece tu función, qué feliz irónica bendición.
Hay veces que sí me veo y otras que no me veo. Sabes muy bien cuándo te pitan los oídos. Y yo, que creo que la vela roja todavía no se habría consumido; que ingenuo idiota. No puedes verlo y no escucharlo, si antes de que lo conocieras la tenía entonces bien, ahí coincido con la chica que ama a los vampiros. Es que yo me las veo bien, no sé porqué tengo qué cambiármelas. Mañana me las voy a ver horribles, me las cambio. Eras una pieza del puzle y no encajabas en el cuadro, menos mal que tu dueño no encontró la ficha contigua. Aquí ya no tienes expectativas, búscate otro camino, pero nunca dejes de buscarlo. Cuando se me pase el ciego todo habrá acabado; no te preocupes. Soy adicto a las luces de neón, al humo de hacinamientos, a los canales inclinados, a las risas injustificadas, a las gasas blancas y a los murmullos estridentes. Qué mala suerte, todos tienen el medio semáforo en ámbar menos tú, aprovéchate para reinventarte. Por favor, así no, mejor con corsé, leggins y camisa de cuadros; me gusta que no llames la atención. No sabes porqué, pero tienes esa habilidad para escuchar a multitud de personas que no comen por dolor mental. Por algo será, ¿No?
Era un viaje tan católico y se volvió tan sórdido. Le mantuviste la mirada al pasar, el encaje le hacía resaltar. Todo empezó al subir de la ciudad de los rascacielos. Las fronteras no paran el dolor de los sentimientos. Los sellos y tatuajes te hacían frenar. Esas largas autopistas acababan en una cuidada zona roja de frenado. No podías aguantar, sucia parte trasera. Ayer delante, hoy en la escena de acción. Siempre se empieza igual, no importa la cultura ni la edad. En el túnel se intensificó la pendiente. Después vino la comodidad sin el triángulo blanco. Botones desajustados, de espaldas al conductor. Esa risa tonta. Casi me estrello con la fina columna negra, pero en seguida se me quitó de la pista. El mejor remedio para los enfados, cómo lo recordabas. Voy o no voy. Guantes abiertos, que suben al Bali y bajan sin cesar. Toallitas, coloretes y vamos al río.
Joder, qué cosas. Esto que te cuento es real, te lo voy a explicar, si no te puedes liar. El flamenco nos viene de familia, ya estás practicándolo. Ibas por toda la ciudad paseando en carroza y todos miraban a tu pasar. Tu padre y tu tío conseguían perlas y pescado de forma ilegal. Todo era igual que ahora, aunque antes todo se callaba. Quién sabe si la joyera del primero también lo hizo. La rubia más conocida de todos los goteros. Viniste con aires de grandeza en tu DNI se refleja. A miles animabas. El cocodrilo subía por tu jersey al igual que la llamarada del fuego. En el panteón nos espera un buen coloquio. El trabajo me aburre, dame un whisky y lo cojo con ganas. Esa sonrisa picarona. Con tantos tubos algo tuvo que pasar. Cómo sabías llevarlos a la cabina; flamenca. Y tú preguntabas cómo me voy a quedar, yo te decía el chiquillo está bien. Tostada en la tumbona, y yo tan inconsciente. Te inventaste la aventura de Port Aventura por la búsqueda de Chema el de Tarragona; flamenca. Mantenías la mirada, mientras el jamón no te faltaba. Voy a ser tu cigarrito con la condición de que me fumes muy muy despacito. En breve iré a la taberna y te haré esa visita.
No te cuesta nada subir esos acolchados mofletes, inclinar tus labios, y enseñar ese esmalte; sonríe.
De mayor quiero ser como él. Me apasionaría ser su hermana para estar todo el día con él y disfrutar de cualquier cosa de la vida como él hace. Cada segundo suyo es un ja. Hasta en días de truenos y relámpagos saca su ironía. Sus bromas no son pesadas, son ansiadas. Con el panorama que tiene abajo en la cocina, es lógico que le hayan regalado esta vida. Lo heredó bien. Me encanta su actitud. En vez de comerse la chicha de las almejas chupaba el caldo; única. Pilarín le gritaba. Con todo; es increíble que apenas haya cambiado. Los tontos no son los que hacen tonterías, son los que no saben hacerlas; no saben lo que se pierden. Regala su sonrisa al personaje más desconocido. Dile que no quiero nada con él pero que no cambie su forma de abrir la boca. No encontrarás a nadie con ese carácter (créeme) pero tienes cerca a su clon. Le dieron el premio a la más risueña de Bronchales. Fue a Miss Mundo y ganó por 90-60-90 de simpatía. Su corazón palpita como una patata frita. Siempre te esconde lo negro y tú sólo verás lo blanco. El espejo del negrito y la tortuga tienen la culpa. Las cosas más absurdas y divertidas le pasan a ella. Le duele el abdomen y la comisura de sus labios de hacer lo mismo. Gracias por ser tú misma; le dijeron. Lloraba y reía a la vez. Se lo quitaban de las manos literalmente. Besucón y achuchador. Todo irá bien. Cuando se suelta un poco es el más todo. Si tu sonríes allí, yo sonrío aquí; ambos notaremos que lo hacemos. Es la luz de la noche. Había colas de mujeres en casa pidiendo unos espermas que dieran ese gen de la felicidad. No se los dio a ninguna; no eran genuinas. Su vida es para escribir un libro; te aseguro que sería un best seller. Qué graciosa cuando comía las mollas del pan y decía que había ratas. Te he cogido confianza sin conocerte. Te ríes porque sabes que no eres como los demás. Esa risa roja tonta que no sabes hacia dónde va la necesitas a diario. Abriendo esa boca y con ese gesto tan gratuito no sabes que contentita me pones. Sonríeme.
Contigo no, pero los tres juntos me parece bien. Joder esas galletas, son mejores que las Oreo. Hasta las 5:00 am desvariando. Ahora vamos a brindar con cava. Y a la vuelta iremos a ese burguer de al lado de tu casa a desayunar. Dormiremos dos horas y seguiremos con nuestro día. Pareces un samurái con el pelo que llevas. Es que le das a todo. Te cuesta bastante hacer esto. Suéltate y exprésate. No eres uno más del montón, lo sabes. Esa autopista entre los dientes te hace peculiar. Al final me lías con tus cosas y acabo como acabo. Unos hoyos de risas. Si no tienes la edad para ir, no vayas. Te gusta el coco y la frambuesa. Nueva York te espera en breve. Pide otra vez la carta de cocteles por favor. Si te descuidas te roban las porterías y los balones. Déjatelo largo, sólo por probar. Dame la mano, aparca la vergüenza y vamos hacia la luz del techo. Ahora me preocupan las parabólicas. Quiero esas, ya. ¿Por qué las estrellas bailan en un cielo tan contaminado? A veces la bella y otras la bestia. Todas las miradas que quieres las tienes. Me tiene que decir algo, por lo contrario evito ponerlo. Atrévete y empiézalo. Comunícate con la naturaleza. Soy el tipo de las botas veig.
Ya, lo sé. Como tú de mí. Risas de cambio de tema rápido. Caras que desconozco pero que tienen el mismo significado que las risas. No sé qué pasará. Ya no va a depender de ti. Nunca hablaron los diarios. ¿Has aprendido ya no? ¿Te acuerdas de la noche esa pensando el mensaje? Apareces en las babas de la almohada, pero por desgracia ya no vas a olerlas, o eso creo. Porque quiero lo que quiero. Pues esos céntimos que se me han caído te harán falta en un futuro créeme. Me traigo cosas dulces a la cama. Lo más serio que hago es sonreir. Mañana deslumbrarás un poco pero el lunes vuelves a tus aires. Ese mundo tan extraño que tienes. La gang es mejor que el dulce; por lo menos a largo plazo. No sé donde guardaré las lentillas pero las guardaré en compañia. Hay risas y risas, las que te pegas conmigo son para ponernos muy tontos. Te regalo una tableta de chocolate puro del 70%, que sé que te encanta, guárdame un sorbito.
Es típico. ¿Voy al suelo o no? Un pie u otro. Un abrazo para el otro y una mirada para otro. Cómo te gusta. Sé que circula lo mismo que en la mía. Uno acostumbrado otro no. El rogar es la táctica que manejas. Sólo quiero lo que quiero. Soledad; voy, no soledad; no voy. Ellas ya se saben tus reglas. Y se te ve el plumero. Las cosas claras. Si estás así es por algo. Flotas por las células inteligentes de otro. Corriges y el otro interpreta otra cosa. Banal tú y sustancial el otro. Antes no la pillabas ahora sí o eso crees hacer. La tan socorrida excusa del móvil. Sin pensar lo que hago. Lo puedes utilizar para hablar pero no está bien visto. Tienes barro en los camales. Como las abuelas por abajo. Lo tuyo no es el contoneo, aunque lo envidias. El rollo es saltar y lo alternativo. Sabes que hay un pasado oscuro, ya que esa actitud carece de sentido. Esa del fondo debe de saberlo todo; su mirada es verde como el batín de tu abuelo. Ahora me he lanzado y sabré cuál es tu plan; marcará un antes y un después. Se me olvidaba: tengo un poco de materia para huir.









